¿Cuáles son las cosas en las que no vale la pena pensar?

cosas que no vale la pena pensar

Evita pensar en todo lo que te resta energía, tiempo y sueño.

Sinceramente, nunca imaginé que todos mis errores llegaran a ser, algún día, una fuente rica de experiencia para compartir.

Puede sonar gracioso, pero me siento muy feliz de haberme equivocado tantas veces en el pasado.

Con mucho gusto voy a compartirte una serie de cosas que, según mi experiencia personal, no merecen tu atención.

1. Olvida el “hubiese”.

Tengo recuerdos de cosas que dije que no hubiese querido decir.

Como la vez en que me encontraba jugando Nintendo con mi hermano.

Yo estaba perdiendo. Me sacó mucha ventaja. No recuerdo exactamente qué fue lo que me dijo, pero después de eso, le grité.

Me miró molesto, dejó el mando y se fue cerrando la puerta.

No le hubiese gritado. Me hubiese relajado.

Por más que me lo repita, no iba a cambiar el hecho de que me equivoqué.

Lo irónico es que nosotros sabemos perfectamente que no podemos modificar lo que hicimos, pero por naturaleza nos apenamos hasta agotarnos.

Lo mejor en estos casos es ver qué hacer a partir del error.

Es lo único que podemos hacer, no hay otra opción (bueno, sí la hay, lamentarnos).

2. En la muerte.

A todos nos llegará. Esto es inevitable.

Envejecer significa estar más cerca estás a la muerte (no pienses en esto).

Envejecer también significa mayor sabiduría (piensa mejor en esto).

Es un proceso natural, somos parte del ecosistema. Donde una vez todo empezó, algún día tiene que acabar.

No te preocupes por los meses que arrancas del calendario, solo asegúrate de aprovechar el día.

En caso contrario, no desesperes, no pienses en el “hubiera“.

Mañana tendrás otra oportunidad más.

El objetivo de la vida es mantener lo más lejos posible a la muerte.

3. En la opinión del resto.

Nos sentimos bien cuando nos reconocen las buenas cosas que hacemos.

Es totalmente válido esperar reconocimiento cuando actuamos con bien.

El problema está cuando nos volvemos esclavos de las opiniones, nos tienen atados de manos, nos impide actuar.

Caemos en el error de actuar basándose en que ellos esperan.

No hagas eso.

Todos nosotros llevamos un derecho de nacimiento: libertad.

Y la libertad empieza por sentirse libre de ser quien eres y de expresarte de la manera que te inspira hacerlo.

4. En los problemas.

Los problemas requieren de soluciones. No preguntas como “¿por qué a mí?”

Perdemos tiempo cuando nos culpamos, nos quejamos o nos molestamos.

Voy a ser honesto contigo, no siempre mantengo una correcta actitud ante un problema. También me molesto. Es natural.

Lo que sí me reconozco es que he aprendido (porque esto se aprende) a no malgastar tanto tiempo ni energía en frustrarme. Esa es la diferencia.

He escuchado de personas que se divierten con los problemas. Dicen que allí residen los mejores aprendizajes, las más valiosas lecciones de vida.

Apuntemos a generar un cambio positivo en nuestra actitud, verlos como regalos en lugar de castigo.

Para cualquiera, un problema es algo indeseable, pero si intentamos abrazarlo, nos entregará su mejor tesoro: experiencia.

#reflexion