Mi Disciplina

Mi disciplina Hoy en día estoy enfocado en trabajar mi disciplina.

Soy ingeniero de sistemas. Trabajo en el ámbito de la informática. Analizo datos de máquina para elaborar reportes que reflejen el estado real de la compañía. Me gusta lo que hago y me esfuerzo de hacer un buen trabajo siempre.

Paralelo a mi empleo, me dedico a escribir. Llego a mi casa de noche para sentarme frente a mi laptop y redactar. ¿Qué exactamente? Lo que sea que desee. Me apoyo de algunos foros para tener ideas, pero principalmente el resultado parte de mis experiencias.

Lo que busco es tener una respetable autoridad sobre los temas que trato: la vida, consejos, aprendizajes, errores, pensamientos, poemas.

No lucro al escribir. Y no estaría nada mal recibir algo a cambio de mis escritos. No obstante, esto empezó por pura pasión.

Nadie me presiona para hacer esto. No hay alguien que me supervise. Solo soy yo quien busca mejorar en mis técnicas de escritura. Esto es importante para mí. Esto se ha vuelto personal.

Recuerdo cuando veía personas que rondaban mi edad y que ya eran buenos en algo.

Por ejemplo, conocían muy bien una parte del mundo informático. Otros dominan el arte del canto.

Algunos eran expertos en diseño gráfico. También estaban los que dominaban la programación de sistemas.

En pocas palabras, era excelentes en lo que hacían. Además de que les gustaba, se notaba.

Yo me sentía, digamos, algo celoso. Bueno, claro que reconocía su mérito. Por supuesto que sí. Pero me preguntaba “¿en qué puedo ser bueno?”.

Me di cuenta que me había hecho la pregunta incorrecta. Por eso no tenía la respuesta tan esperada.

¿Sabes qué hice? Me pregunté “¿Qué me gusta hacer?” (totalmente diferente).

Respuesta: Hablar sobre lo que siento.

Cuando me daban la oportunidad de decir lo que siento, me percaté que hablaba con mucho detalle. Me sentía tan bien con lo que decía y el ambiente que las palabras no se me acababan.

Me sentía muy bien cuando me daban crédito por lo que decía. Algunos me agradecían por mis relatos porque coincidían con lo que ellos estaban pasando o sintiendo.

En la actualidad, le pongo mucho esfuerzo a seguir mejorando lo que siento que hago muy bien: escribir.

Es un proceso hermoso. Quisiera poder contar con lujos lo que me siento cuando la inspiración se apodera de mí. Mis manos no dejan de tipear lo que quiero decir (considero que este sea un tema para otro artículo).

Tales son las razones por las que tengo un riguroso hábito para todos los días escribir. No permito pasar un día sin hacerlo. Me considero una persona altamente disciplinada. Busco demostrarme que puedo seguir creciendo.

Como dije, nadie me supervisa, nadie me presiona. No es un decreto de mi empresa. Es una meta personal impuesta por mí mismo.

¿Sabes qué es lo mejor de todo?

Cuando trabajas deliberada y meticulosamente en ti, no solo te vuelves un contribuidor con tu propio futuro, sino también contribuyes a la vida de personas cercanas a ti.

De eso se trata todo. No termina el viaje al mejorar tu vida. Esa es la primera parte de la travesía. Lo que sigue es repartir esos dones al mundo. Es un hecho que existen más de una persona que necesita de tus habilidades, de tu talento.

Por eso tengo un mantra, uno poderoso que me permite seguir haciendo lo que hago:

“Si tienes un talento, sería un crimen no mostrárselo al mundo.”