No necesitas más tiempo. Necesitas enfocarte.

necesitas enfocarte Yo era del grupo de muchachos que decía orgulloso que podía hacer varias cosas a la vez.

Mientras juego con el Nintendo podía avanzar con mi tarea de la universidad. Cuando me conversan podía chatear con otra persona. Escuchaba y cantaba mis canciones favoritas mientras estudiaba.

Me sentía parte de los pocos que éramos capaces de ser “eficientes” con varias cosas a la vez. Me sentía diferente al resto. Esa sensación es la que buscamos todos. Ser únicos.

Bueno, te cuento que ese concepto cambió. Tenía que cambiar algún día y te explico por qué.

Hablar de multitarea es hablar de enfoque. La explicación breve sería que el enfoque es hacia dónde miran tus ojos. Solo pueden ver a una dirección. UNA. No dos, ni tres.

Si estás estudiando mientras cantas y escuchas una canción, habrás podido notar que probablemente no recuerdes lo que hayas leído. Y si lo recuerdas, no lo entiendes.

Y es que cuando aprendes algo por medio de la lectura, sobre todo, se requiere un gran esfuerzo para hacer lo siguiente: leer, interpretar, entender. Si a ese proceso le añades algo como “cantar”, “pensar en la lírica”, alterarás el orden y perjudicas tu enfoque inicial.

Cuando alguien te está conversando y al mismo tiempo estás chateando con otra persona, tienes grandes probabilidades de que alguno de tus dos interlocutores se disguste contigo cuando te haga preguntas sobre lo conversado y no sepas qué decirle.

¿Cómo sería posible llevar dos conversaciones diferentes al mismo tiempo? Mientras escuchas a alguien no solo darle tu mirada fija en ella, sino realmente saber lo que te están diciendo, razonar sobre sus palabras y guardar una idea.

Tu enfoque corre peligro de desviarse y perder su objetivo inicial. No es posible hacer un buen trabajo si al mismo instante haces otro. Si es que lo has intentado (como lo solía hacerlo yo) alguno de los dos no resultará bien (en la mayoría de los casos, ninguno).

El problema de no tener un enfoque apropiado es que nos genera una sensación de falta de tiempo. Esto es muy común en nosotros. Sentimos que el día no nos alcanza. Quisiéramos que sean más de 24 horas. Si tan solo fueran 8 días, podríamos “hacer más”.

No pidas más tiempo, pide orden. No pidas más rapidez, pide inteligencia. No pidas más horas, pide prioridad. No pidas más días, pide enfoque.

Cuando te sientas y dices “¿en qué debo enfocarme hoy?”, es sorprendente todo el universo de cosas NO importantes que tienes sobre la mesa. Reconocerlas a simple vista te pinta el día de flores y cantares.

Esto es porque te da la posibilidad de decir “esto no es importante”, “¿había separado tiempo para esto? pero si no es fundamental”, “no es necesario ir a esa reunión”.

Cuando quitas algo que no te sirve o que no requiere tu atención, por naturaleza ocupa ese espacio vacío algo que SÍ es relevante. Esa es la ley del universo. Donde hay vacío, será ocupado por algo.

Solo encárgate que ese “algo” sea de tu prioridad. Y cuando te pongas a trabajar en ese “algo”, solo haz eso. Haz una sola cosa a la vez.