Por qué deberías invertir en ti mismo

Si no inviertes en ti, no esperes que alguien más lo haga.

Desde hace unos 2 años empecé con una transformación personal. Antes de eso, solía consumir mi tiempo en videojuegos y deporte.

Todos los domingos salíamos con la familia a un club deportivo. En mi familia siempre hemos practicado varios deportes como frontón, voley, fútbol, ping pong, basket, fútbol o natación.

Teníamos tantas opciones que el domingo se acababa rápido. Terminábamos muy agotados y con un hambre voraz.

Eso es por parte del deporte.

Respecto a los videojuegos, podíamos pasarnos 6 horas jugando una partida de Nintendo. Nuestro juego favorito “Super Smash Bros”.

Reíamos por horas. Eran momentos muy agradables, por eso todos los sábados lo repetíamos para vivir felices. Claro que no era lo único que hacíamos, ya que también somos amantes de los juegos de mesa. Unas 3 veces al mes nos reuníamos para jugar Catan.

Como ves, los fines de semana eran cargados de diversión en familia. Sentía que lo merecía, debido a que de lunes a viernes me dedicaba al trabajo. Era un ritmo agotador.

Esto fue así hasta mis 26 años que conocí a la persona que me abriría los ojos: Jim Rohn.

Siempre lo tendré en cuenta para todo lo que haga. Este señor fue quien me dijo — “Invierte tu tiempo en mejorar tus habilidades”.

Así que miré atrás para ver qué en qué ocupaba mi tiempo.

Sentí vergüenza. Mis hábitos eran casi opuestos a los de Jim. No leía libros, no escribía, no guardaba conversaciones inspiradoras, no tenía metas claras, no sabía qué futuro me deparaba.

Pero yo trabajaba de lunes a viernes, sentía que ya hacía mi parte.

¿Lecturas? No tenía tiempo.

¿Escribir? No es típico en mí. No tenía un diario.

¿Metas? Las escribí al terminar la secundaria (hace 10 años).

En fin, podría continuar contando las cosas que no solía hacer versus las cosas nuevas que había por hacer.

Nadie me impuso cambiar mis hábitos, ni mi familia ni en mi trabajo. Yo mismo tomé la decisión de transformar mi vida desde lo más pequeño.

Me di cuenta que el tiempo que podía dedicarle a esos nuevos hábitos ya se encontraban ocupados por otras cosas que hacía de poco valor.

Una de las cosas que aprendí leyendo fue lo siguiente:

“Pequeñas disciplinas repetidas con consistencia cada día, guían a grandes logros ganados lentamente con el tiempo.”

Yo quería un cambio en mí. Quería una mejor vida, creo que todos queremos eso. El inconveniente era que no hacía lo necesario para tener esa vida deseada.

Fueron las palabras de Jim Rohn las que me animaron a interrogar mi actual situación. Hacerme las preguntas difíciles. Aquellas que te llevan a un dura reflexión acerca de lo que no estamos haciendo o lo que SABEMOS que debemos dejar de hacer.

Yo creo que si trabajamos deliberada y meticulosamente en nuestros hábitos diarios (en los pequeños detalles) alcanzaremos nuestras metas más ambiciosas.

Nos convertimos en contribuidores para nuestra vida. Y esto se replica a nuestras familias.

Tengo ya 2 años de trabajo calculado. Un trabajo consciente sobre mis actitudes y desempeño personal. Todos los días me esfuerzo por acercarme a la persona que estoy buscando ser.

Esto es lo que me hace feliz todos los días de mi vida.